sábado, 26 de noviembre de 2011

Mariposas en el estómago...

El corazón, ¿qué es?, ¿un músculo?... ¿o el recipiente de tus sentimientos?.

Compuesto por aurículas, ventrículos, sirve para bombear la sangre por todo nuestro cuerpo. Sin embargo, también bombea al alma, sus sentimientos, pasiones y demás. Bombea la pena, la tristeza, la esperanza, la pasión, el recuerdo, el deseo e interrumpe a la razón.  Hay un único fluido que el corazón no es capaz de soportar, que siempre se le resiste, que es tan denso y ligero a la vez... que es tan espeso y líquido... es el amor.
¿Recuerdas cuando te enamoraste? Aquellas Mariposas en el estómago, esa respiración entrecortada, esa mirada furtiva, ese deseo de querer más, esa necesidad de una compañía eterna. Esa necesidad de no separarse nunca de él o ella. Su mirada, su forma de pensar, su aspecto, todo era perfecto. Es tal el poder del amor que suprime completamente a la razón, y como el corazón no puede bombear al amor, siempre estarás embelesado con esa persona. Es tal la fuerza del amor puro, que darías todo para tener a tu lado a tu amado o amada...
Tienes miedo a separarte de él o ella, temes que te olvide, que le/la olvides, que el amor que hayáis tenido antes desaparezca. Así de insistente es el amor, nunca quiere desaparecer. Hasta que llega la decepción, el deseo frustado, la vía de escape del amor; en el momento en el que un poco de tu amor se escapa, el corazón podrá bombearlo y no todo será lo mismo, no habrán tales pasiones, deseos, momentos intensos.
¿Quién dijo que el amor era malo?
Cuídalo, no crees agujeros en los que se pueda esapar este aúreo fluido de tu amado, ni permitas que él/ella te los haga a tí.
Mantén el amor, y serás feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario