viernes, 18 de noviembre de 2011

Un instrumento perfecto...

Cuentan las leyendas que existían tres dioses adoradores de la música. Uno era Melodía, otro era Encanto y el otro era Sentimiento. Cada uno discutía con el otro sobre cuál era el mejor aspecto de la música. Melodía prefería lo que oía a través del oido, Encanto prefería lo que le hacía sentir la música y Sentimiento tenía más en cuenta la pasión con la que ésta era tocada. Discutieron y discutieron durante miles de años, preguntaron a filósofos, reyes, eruditos de la música, pero nunca se pusieron de acuerdo. Melodía, el más armonioso de los dioses, se dió cuenta de que no podía estar discutiendo con sus hermanos hasta el fin de los tiempos, así que les propuso algo totalmente innovador: unir los tres aspectos que ellos adoraban, la melodía, el sentimiento y la pasión. Para ello eligieron a la doncella más bella y pura que ningún reino había conocido antes, Verónica. Esta dama adoraba la música con toda su alma, pero siempre quería adorarla más, nunca se saciaba.
Los dioses la llamaron a su encuentro y ésta acudió. Cuando le ofrecieron tan lujosa proposición, ella aceptó, siendo la mujer más feliz de todas. Los dioses unieron sus gustos y los moldearon sobre Verónica, creando lo que se conoce hoy día como el canto. Ese elemento sería la unión entre melodía, pasión y sentimiento de la música, forjando una relación inigualable semejante a la de dos enamorados. Es un instrumento perfecto, con el que los conflictivos y poderosos dioses podrían vivir juntos la música.

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