lunes, 21 de noviembre de 2011

Crónicas de un día particular.

Me despierto como todos los días. Desayuno bollería industrial. Estudio. Juego al ordenador. Me pongo a ver las noticias: muertes, violaciones, violencia de género, terrorismo, inundaciones, secuestros, desapariciones, conflictos bipartidistas... esto se ha convertido en una rutina. Nos hacemos llamar tolerantes, respetuosos...
Hay gente que dice luchar por su identidad, pero... ¿A costa de la de los demás? Discusiones que no llevan a ningún lado, críticas no constructivas y sin fundamentos...
Peleas, polémica, consumismo, egoísmo, egocentrismo.
Críticas, miedos, obsesiones, locuras, pasiones que llevan por mal camino.
Problemas familiares, amistades, racismo, homofobia, machismo.
Problemas callejeros, droga, mafias, intereses, dinero, dinero y más dinero.

La gran olvidada es la naturaleza, la persona en sí misma, lo que ésta opina y siente. Muchas veces opinamos mal sobre los demás, sin saber lo que les pasa por la mente.
Ceno, duermo, y otro día más.
En fín, nos hacemos llamar buena gente.

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