sábado, 26 de noviembre de 2011

No es solo tierra...

Veo vídeos, veo silenciosas imágenes, veo relaciones causales, y me doy cuenta de que
Veo colores, sonidos, contrastes, brillantes, tristes, apagados, alegres.
Veo siluetas, sentidos, olores, sabores.

Cómo algo tan minúsculo puede ser a su vez tan inmenso. Auroras boreales, nubes de formas miles, el azul del mar y de los profundos océanos, el blanco de la nieve y las majestuosas cumbres de las montañas. El verde de los prados, bosques, el amarillo de las playas y de solitarios desiertos, manchados con puntitos azules llenos de verdor. El marrón de la húmeda tierra...
El calor del fuego, la humedad de la lluvia, el frescor del viento, la luz del relámpago, se combinan gracias a enlaces que siempre existieron y que siempre existirán, creando formas tan bellas que el gozo que me produce no cabe en el más profundo de los huecos de mi alma. Veo la magnificiencia de la Naturaleza y su leal poder, que siempre irá unido a ella.
El subsuelo, el calor de la luz, un ardiente núcleo, como muchos corazones.

Todo esto forma un todo, la Tierra. No le hacemos caso, la destruimos, sin saber que la Naturaleza puede borrarnos del mapa en menos de un segundo.
Ojalá pudiera volar sobre la Tierra, para poder ver sus paisajes, su belleza, sus montañas que contrastan el marrón, negro, gris y blanco. El rojo de los volcanes, el amarillo de los desiertos, las lueces del ser humano por la noche, el horizonte iluminado por el Sol....

Grandioso planeta en el que vivo, siento el daño que te hago. Sé que eres el destino y que riges la vida que habita en tí. Sé que nunca te quejarás por mucho que te ataquemos, te destrocemos, te agotemos, te ensuciemos. Al fin y al cabo, al igual que un virus es una enfermedad del ser humano, el ser humano es tu enfermedad. Seguro que echas de menos la época en la que sólo teníamos huesos para pegarnos, y no bombas nucleares que arañan tu férrea piel.

Pero, Tierra, como ya sabes y sabemos, un virus puede hacer dos cosas al ser humano: ganar la partida y matarlo, o perderla y desaparecer el virus.

Ahora, Tierra, somos tu virus ¿Qué sucedera?

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